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En su estrategia de diversificación, México busca fortalecer su relación comercial con Rusia

Marco Trade News

El volumen de intercambio comercial fue ligeramente superior a los u$s 2.000 millones el año pasado. Aunque es una cifra menor en comparación con el comercio que México mantiene con sus grandes socios, como Estados Unidos y Canadá, el incremento del 35% por ciento despierta el interés de los empresarios mexicanos que buscan aprovechar ese sorprendente crecimiento del comercio bilateral.

La Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República de México (ANIERM), atendiendo esas expectativas, estrenó el año 2018 con la apertura de una oficina en Moscú a cargo de Armando Oliver, delegado de la ANIERM en Rusia.

Una de las razones que explican el buen momento de las relaciones comerciales ruso-mexicanas reside en la manifiesta recuperación de la economía rusa, que en 2017 ha vuelto a crecer tras varios años de profunda recesión, provocada por el desplome del rublo y de los precios del petróleo. Con un precio del crudo recuperado en los últimos meses, hasta los 70 dólares por barril el Brent y un rublo consolidado, Rusia vuelve a salir de compras.

Para Oliver, hay además otro factor: “un interés por parte del Gobierno federal mexicano de incrementar las relaciones entre ambos países y nosotros, como representantes de la iniciativa privada, siempre estamos dispuestos a trabajar por mejorar el comercio”.

Paulo Carreño King, director general de ProMéxico, destaca además que “en los primeros tres trimestres de 2017, se alcanzó un máximo histórico de inversión rusa en México, con 10.4 millones de dólares. Este crecimiento es muestra de la importancia estratégica de nuestra relación bilateral y de las oportunidades de negocio que existen en nuestros países”.

Según el consejero de ANIERM, la labor que ya ha empezado a desempeñar la organización en Rusia es bidireccional: “por un lado, promueve los productos mexicanos en el mercado ruso y, por otro, ayuda a inversores y exportadores rusos a cubrir las necesidades de México, con especial interés en los sectores rusos de energía y sus derivados, fertilizantes, maquinaria pesada, metales, madera o cereales como el maíz”.

Para México, la prioridad es impulsar la exportación de alimentos, aprovechando las oportunidades abiertas por el embargo alimentario impuesto por Moscú a los productos perecederos procedentes de la UE y de EEUU, en respuesta a las sanciones de Occidente por el conflicto de Ucrania.

Mermelada, chile, tequila, mezcal, aguacate, cacao, café, miel, salsas picantes, licor de maguey y dulces son algunos de los alimentos que comercializan las empresas mexicanas en Rusia. Aunque los alimentos representan menos del 10% de las exportaciones mexicanos a Rusia, el país tiene especial interés en promover sus frutas y verduras – sobre todo aguacates, cítricos y bayas – y también de sus carnes y productos lácteos.

Para México trabaja estrechamente en la actualidad, con las autoridades rusas para lograr en el menor tiempo posible, las certificaciones fitosanitarias necesarias para exportar carnes y lácteos a Rusia.

“Muchas empresas mexicanas están acostumbradas a proveer a EEUU y Canadá –señala Oliver– por lo que tienen que cumplir con estándares de calidad muy exigentes. Con esa experiencia, podemos entrar sin dificultades en el mercado ruso”.

Queda además avanzar en los sectores industriales de piezas de automoción y aeronáutica que constituyen uno de los principales capítulos en las exportaciones de México a Rusia y ofrecen un gran campo de expansión. De hecho, del total de las exportaciones de México a Rusia, 33% corresponde a autopartes, 7% a motores a presión, 6% a máquinas para construcción y 5% a teléfonos móviles.

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22/02/2018