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El pulso comercial de Estados Unidos contra China no mermará las exportaciones

EconomíaHoy/Jose Luis de Haro 

En medio de la debacle bursátil de la semana pasada, la carrera por aprobar un plan de Presupuesto para los próximo dos año y otros asuntos internos como las tensiones comerciales entre Washington y otros países, véanse China, Canadá o México, por mencionar algunos pasaron a un segundo plano. Aún así, la Administración Trump, debe decidir en las próximas semanas si impondrá o no nuevos aranceles a las importaciones de aceros y aluminio alegando intereses de seguridad nacional.

De momento, como aperitivo a lo que estaría por llegar, el Gobierno estadounidense sorprendía recientemente con un arancel del 30% a las placas y celdas solares importadas así como un gravamen adicional del 20% para las importaciones de grandes lavadoras residenciales. Un primer golpe con las miras puesta en Asia, donde los paneles de bajo coste han generado una desventaja con los fabricantes nacionales.

Aún así, la industria estadounidense, con un valor aproximado de 28,000 millones de dólares, depende de estas piezas fabricadas en el extranjero en el 80% de su suministro. De ahí que la Asociación de Industrias de Energía Solar (SEIA, por sus siglas en inglés) aventure la pérdida de hasta 23,000 empleos este año, incluidos muchos en la industria manufacturera, derivados de esta decisión.

Además, según los datos oficiales de China, la exportaciones de celdas solares a Estados Unidos, que ya enfrentaban aranceles considerables antes de la decisión de Trump, han caído cerca de un 50% en los últimos años hasta los 620 millones de dólares el pasado 2017. Sin embargo, Pekín prepara su ofensiva ante otras decisiones pendientes, que no sólo incluyen aranceles a las exportaciones de acero y aluminio sino también una multa u otras represalias relacionadas con el robo de propiedad intelectual.

Impacto controlado en Asia

“La incertidumbre por el proteccionismo comercial está en aumento pero sigue siendo baja en relación con otras referencias históricas”, destaca Elga Bartsch, economista de Morgan Stanley. De hecho, los expertos asiáticos de este banco consideran que la respuesta de la región a los aranceles estadounidenses no debería alimentar una mayor “fricción” comercial. “El impacto en el crecimiento general del comercio en Asia seguirá siendo manejable”, aclaran.

Según sus cálculos, las exportaciones de celdas solares y lavadoras sólo suponen un 0.1% de las exportaciones chinas. Por este motivo, en el caso de que Washington impusiera aranceles de hasta el 100% sobre las importaciones de acero y aluminio, las exportaciones chinas cederían alrededor de 0.3 puntos porcentuales. Sólo si la investigación sobre los temas relacionados con el robo de propiedad intelectual llegase a materializarse en aranceles para las importaciones relacionadas con las telecomunicaciones y los semiconductores, las exportaciones del gigante asiático sufrirían un golpe más acusado, de alrededor del 0.8%.

Paralelamente, China esboza distintas respuestas en el caso de que Washington imponga sanciones comerciales.

Evitar la escalada de tensión

Sin embargo, es cierto, que el Gobierno de Xi Jinping quiere evitar una escalada de tensión ante el impacto que esto podría tener entre los consumidores de su país. Dicho esto, China podría diezmar las exportaciones de soja, ternera y productos lácteos de Estados Unidos, lo que supondría un mazazo para su industria agrícola y ganadera. El año pasado, la segunda mayor economía del mundo importó 14,000 millones de dólares de soja procedente de Estados Unidos.

A pesar de las promesas proteccionistas de Trump, el déficit comercial de su país creció un 12.1% en 2017 y alcanzó los 566,000 millones de dólares, según los últimos datos del Departamento de Comercio. Este su postuló como el incremento porcentual más importante de los últimos siete años y la cifra total fue la más elevada desde 2008. También aumentaron a nivel récord las importaciones de bienes procedentes de un total de 47 países, entre ellos, China (505,600 millones de dólares ) y México (314,000 millones de dólares), dos de los países a los que Trump ha acusado repetidas veces de mantener relaciones comerciales “injustas”.

El avance del déficit se debe a una mayor demanda doméstica en especial de alimentos y bienes de consumo, donde afecta el aumento en los precios de las materias primas. Esto podría acabar por hacer mella en las proyecciones de crecimiento para el primer trimestre. Recordemos que la economía de Estados Unidos avanzó el año pasado un 2.3% y la Administración Trump busca un avance del 3% este año para más allá poder costear, entre otras partidas, su reforma fiscal.

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12/02/2018